lunes, 12 de julio de 2010

EL ROCK EN APURIMAC - Parte I

EL ROCK EN APURIMAC - Parte I
Kenny V. Azurin.
LA ALBORADA DEL PRETERITO ROMANCE (1955 – 1979):
El rock llego a nuestro país un 15 de setiembre de 1955, y se instalo en la capital, para posteriormente apostarse en los distintos confines del interior peruano. Esta corriente musical encuentro al Perú, en su etapa de transición a un modernismo instituido y propulsado a partir del Estado. El rock acentuó su posición en esa etapa histórica de migración convulsiva del campo a la ciudad, en los albores de una industrialización romántica, marcado de un doloroso alumbramiento nacionalista. Una etapa precaria aun para los medios de comunicación, y para la historia peruana, donde más del sesenta por ciento de la sociedad procedía de las zonas rurales, con altas tasas de analfabetismo y marginación. En rock hizo su ingreso al Perú junto al cine como su principal recurso de difusión, y caló profundamente los sentidos de una colectividad juvenil, que esperaba el menor estímulo para poder manifestarse con propiedad. Fue a lo largo de esas fechas en que llegaron a nuestro país, muchísimas películas y música rock, que despertó el interés de los medios televisivos y radiales. El estreno de la película Blackboard Jungle (Semilla de Maldad), Al Este del Edén, Rebelde sin Causa, Celos y Revueltos al Ritmo del Rock, Al compás del Reloj, etc. fueron estrenándose en los cines de la capital y las principales ciudades del país. Películas que abordaron la discrepancia dual entre jóvenes y adultos. “Para entonces la onda rockanrolera –su frenético ritmo, su provocador desenfado- ya habían dejado huella en las actitudes de los jóvenes tanto como en su vestimenta. Las casacas de cuero, los jeans y las zapatillas empezaron a ser moneda corriente en las calles de Lima…” (ALTA TENSION, Los Cortocircuitos del Rock Peruano, Pedro Cornejo Guinassi, Lima 2002, p. 18). Sin duda su ingreso a nuestra región, se efectúo progresivamente a partir de la segunda mitad de los años cincuenta, por iniciativa de aquellos jóvenes, que se trasladaban hacia Lima para realizar sus estudios superiores. La práctica cultural del rock en el interior del país formo parte de una demanda social. Lima se había convertido en la ciudad protagonista de la oportunidad y el progreso, las sociedades postergadas abandonaron los campos para concentrarse en esa Lima de esperanzas, de desarrollo y de estabilidad laboral. Por un largo periodo las ciudades de Abancay y Andahuaylas, fueron las únicas potenciales de la región. Sus condiciones demográficas y geopolíticas combinaron favorablemente en su proceso de modernización a lo largo de los últimos años. Si bien el espíritu progresista de la sociedad apurimeña se incremento a partir de la mitad del siglo XX, fueron nuestros jóvenes los protagonistas en la aceleración de esa demanda y, el rock represento el complemento de sus aspiraciones modernistas. La aparición del rock se convirtió en el soporte mas importante, que permitió a los jóvenes de todo el mundo reconocerse así mismos, repercutiendo en el campo de sus actitudes, frente a la moral pasiva de las generaciones pasadas. Era el primer aliento de reflexión ante la histórica humillación adulta. Considerando que el carácter psíquico de nuestra sociedad apurimeña, siempre estuvo cohesionada a una voluntad conservadora, la juventud de entonces no desestimo el irresistible y contagioso ritmo del rock. La consecuente incursión de este género en nuestra región, cambio el sentido perceptivo de la sociedad urbana en forma gradual. En los albores de los sesenta la juventud local se presentaba resguardada por una disciplina y moralidad familiar bastante marcadas. Una época llena de candidez, donde se tenía por costumbre rendirles serenatas a las chicas, las fiestas para los jóvenes terminaban a las nueve de la noche, donde beber o fumar un cigarrillo antes de los veinte años era algo inaceptable, una época en que las chicas no podían circular con el uniforme escolar pasado las seis de la tarde. Sin duda la practica del rock en nuestra región apurimeña comenzó como un juego, las reuniones de los jóvenes que retornaban de la capital y la circulación de discos, práctica que desde un inicio formo parte del intercambio cultural y la idiosincrasia urbana, la creación de programas radiales, la formación de bandas amateurs, la realización de tocadas caseras, la construcción de guitarras eléctricas y baterías artesanales, fueron desde un inicio la forma mas clara de asumir el rock en las ciudades de Abancay y Andahuaylas. “Alrededor de 1961, solíamos ofrecer serenatas a mis padres y hermanas, entre la intersección de las calles Miscabamba y Elías, -conjuntamente con mis hermanos Valeriano “el Grillo” Vizcarra, Mario, Odilón y Lucho Lantarón- tocando instrumentos rústicos, como una galonera que representaba nuestra batería. Mario tocaba la base o esquila; una campana hechiza, reciclada de un amortiguador de carro, que en medio tenia una perforación que servia para ser empernado, lo usábamos como ritmo sonoro, Odilón tocaba el huiro, que consistía en un tubo de termo de fina textura, Lucho y Abel eran nuestros vocalistas. Por entonces apenas contábamos entre ocho y doce años de edad”. (Marco Vizcarra Ascarza, músico). Fue entre los años de 1964 y 1965 en que se descubren Los Grillos de la Nueva Ola en la ciudad de Abancay; nombre sugestivo que surgió a raíz de la protesta de una joven Vilma Vizcarra Ascarza, al sentirse perturbada por los escandalosas y constantes serenatas que le armaban los chicos. -¡Parecen unos grillos que no dejan dormir!- Desde entonces Valeriano se hizo conocido como “El Grillo”. Los chicos lentamente fueron descubriendo los avatares de la música perfilando gradualmente su compromiso con el rock. Al no contar con instrumentos las prácticas se efectuaban a voz en cuello, si bien no se trataba de un grupo rockero propiamente dicha, Los Grillos de la Nueva Ola fueron los primeros en desarrollar públicamente una música moderna. Ejercicio que empezó con la construcción de una batería artesanal, en el taller mecánico de la familia Vizcarra; el bombo, el napoleón y los tones fueron elaborados a base de calamina plana, revestido por cuero de chivo, previamente curtido y sostenido al aro de huarango, acompañadas de dos campanas rítmicas y un platillo de golpe. “Buscábamos radios antiguos (telefunken), que lo utilizábamos como amplificadores para la salida del audio, los pluses lo elaborábamos a base de cables mellizos, cuya punta sonaba como un parlante, simultáneamente pequeño, que se pegaba con una cinta aislante en la delantera de la guitarra. De este modo se conseguía un sonido rustico por la radio. (…) Posteriormente y durante nuestras presentaciones publicas, la madre Myrian nos facilitaba un megáfono sin cable, que se pegaba a la guitarra o la sostenía un fans, para su respectivo efecto”. (Marco Vizcarra Ascarza, músico). Durante los sesenta la Nueva Ola fue aceptada por los jóvenes y los padres, precisamente por que era una música plausible para los oídos más “reticentes”; para muchos una música que tenia buenos mensajes, sobreponiéndose incluso al propio rock. A raíz de ello entre 1965 y 1966 se formo lo que podríamos considerar la primera banda de rock de Apurimac; Los Golden Geens, (Muchachos de Oro), que a pesar de interpretar todo tipo de música, se enfocaron en el rock desmedidamente. Banda integrada por un grupo de adolescentes, Guido Sotomayor en la primera guitarra, Nicanor Huallpa Taco en la segunda guitarra y la vocal, Oscar Pedraza se encargo de ejecutar el bajo, Javier Oliver en la batería, que posteriormente seria reemplazado por Cesar Cruzado. Las agrupaciones que se enfocaron al rock en nuestro medio casi siempre fueron amateurs, motivo por el cual las modificaciones internas fueron constantes, no supieron afrontar el desafío de las composiciones propias, por factores que escaparon a la necesidad económica y la falta de tecnología. Los Golden Geens no fueron la excepción, el chato Alcides López “Chutacha” primer cantante del grupo, fue reemplazado por Percy Garay Méndez, al no tener éxito en la batería Abel “El Grillo” Vizcarra fue sustituido por su hermano Marco. Pegado al furor de los covers Los Golden Geens se centraron en composiciones de Los Iracundos, Los Espectros, Los Yorks, entre otras apaciguadas bandas, pero jamás compusieron un solo tema. Como banda no pasaron de las serenatas escolares y fiestas privadas. En medio de ese clamoroso avance, se desarrollo el primer concierto de rock en nuestra ciudad de Abancay, con la presencia del grupo Trébol, que fue la primera banda -no propiamente rockera-, que arribo a nuestra ciudad por el año de 1966. Esta banda cusqueña debuto su conocida composición, El Cóndor Pasa versión rock. Posteriormente llegarían Los Siderals de Ayacucho, banda instrumentalista que triunfo a nivel de Sudamérica; con aquel conocido tema Vírgenes del Sol, que sonaba por distintas emisoras del país, ulteriormente harían lo propio Los Beltons, Los Telestar, Los Systems, Los G Mandarina ambas del Cusco y Los Celands de Andahuaylas, que en parte de su repertorio tocaban rock. Por entonces la Sociedad de Artesanos y el Club Unión eran los únicos salones de baile, debido a la pequeña magnitud de la ciudad. Los Satanics.

En 1968 uno de los integrantes de Los Golden Geens emigro y la banda dejo de tocar, sin embargo, los chicos reagruparon el grupo para volver a la palestra, esta vez como Los Satanics. La agrupación estuvo conformada por Marco Vizcarra en la batería, Guido Sotomayor en la primera, Nicanor Huallpa Taco en la segunda guitarra, Oscar Pedraza en el bajo y Percy Garay Méndez en la vocal. Desempeñándose en serenatas y matinales de los cines del circuito urbano. “Había la costumbre de brindarle serenata a las chicas del internado del colegio Santa Rosa, ellas habrían las ventanas para escucharnos, a cambio nos invitaban cafecitos con hamburguesas y cuando las monjas se enteraban de nuestras visitas, llamaban a la policía por teléfono”. (Humberto Muñoz “Chafla”, locutor y melómano). A diferencia de Los Golden Geens, esta banda se asentó por completo en el rock, empezaron enfocándose en el desarrollo de covers, de bandas como Los Yorks, Datsun, Silverton, Belkings, Shains, Saicos, Los Galos, Capa Blanca de Chile, entre otros, para después armar composiciones propias. Ese mismo año Los Beltons de Ayacucho, arribaron a la ciudad para un concierto, acción que incito el ímpetu de los iniciados en la música. “Los Beltons nos facilitaron sus instrumentos eléctricos. Por aquel entonces no había guitarras eléctricas en Abancay y tuvimos que adaptar megáfonos a los instrumentos acústicos para que estos sonaran en los parlantes. Hacer rock por entonces fue una inquietud fuerte en nosotros, que nos contrataban para pequeñas fiestas privadas. (…) Pertenecíamos al Vinculo Juvenil Abanquino, dirigido por los párrocos, los curas nos dieron un ambiente que nos permitía conocer a otros chicos. Entonces les propusimos para que Los Beltons, pudieran participar de la misa juvenil, hecho que logro efectuarse”. (Nicanor Huallpa Taco, músico y empresario radial). Festival de la Música Juvenil Abanquina - Los Satanics.

Paralelo a Los Satanics (1967), surgieron los Kiss Kiss Bang Bang, (Besa Besa Mata Mata), con un alentador y atrevido propósito, romper con las costumbres de los viejos. Una banda de chiquillos que se preocuparon en desarrollar covers de rock & roll y Nueva Ola. Lo característico del grupo es que todos sus intérpretes portaban melenas y caminaban con ojotas por la ciudad. La cadencia que tocaban lo llamaba enfermedad, que al parecer se trataba de uno de los temas más conocidos de Los Shains, aunque sostenían que más bien se trataba de un ritmo argentino. Kiss Kiss Bang Bang, estaba conformado por el andahuaylino Uriel Luna en la primera guitarra, artista que se había iniciado con Los Celands, además de haber grabado junto a Los Siderals de Ayacucho, se integro a la banda por una cuestión juvenil, el popular Manuel “Sorry” Altamirano en la segunda guitarra, Torreblanca estaba en el bajo, Javier Oliver en la batería y entre los vocalistas se encontraba Raúl Miranda, “El Grillo” Vizcarra, Adrián Garay, Alcides López, Vergara, y las primas Tula y Lulla Luna, que acompañaban en los coros. La banda estuvo bajo el amparo de Armando “El Chama” Díaz Calderón. “En esa época el popular “Apolo”, un aficionado melómano, se convirtió en el proveedor de los refrescos de manzana durante los ensayos que se realizaban en casa de los Vizcarra de la avenida Elías. “Apolo” nos colaboro en todas nuestras presentaciones publicas. (…) En la puerta lateral de la casa se expendía agua de manzana y hamburguesas. Algunas veces la mezclábamos con caña para motivarnos durante los ensayos”. (Marco Vizcarra Ascarza, músico).
La premiacion a los Satanics

En 1968 se instalo una de las primeras estaciones radiofónicas de la ciudad de Abancay, Radio Apurimac, ese mismo año Jesús Palomino lanzo el primer programa rockero de la ciudad; Impacto Musical. Lo propio haría Humberto Muñoz “Chafla”. “El Chafla” fue uno de los principales locutores que incursiona en el oficio del rock a partir de 1968, con el programa Ronda Musical, transmitida por Radio Municipal, emisora que posteriormente tomaría el nombre de Radio Abancay. Fue en 1969 en que Humberto Muñoz, lanzo su segundo proyecto denominado Súper Hits Musicales, esta vez por Radio Apurimac. El“Chafla”, se destaco por emitir una programación variada de rock y baladas, sin embargo, entre 1978 y 1980 retorno a Radio Abancay difundiendo solo rock. En el trayecto de su carrera, armo un programa radial, que a partir de entonces tomaría el nombre de Cancionero del Recuerdo. De este modo Humberto Muñoz “El Chafla”, pasaría la historia local con este programa, presentado en distintas emisoras por donde paso a lo largo de sus cuarenta años de actividad. En octubre del 1968 Juan Velasco Alvarado asumió la dirección del país con un golpe de Estado. Con el gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas se empezó a limitar toda actividad pública y el Perú fue declarado en Estado de Emergencia. Lo primero que hizo Velasco con respecto al rock fue la prohibición de los matinales. Al rechazo del gobierno se sumo la protesta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; admitiendo que el rock “era una música alienante, propia del imperialismo yanqui”. El desconocimiento sobre la esencia cultural que entrañaba este género, se pudo percibir entre los estudiantes universitarios de tendencia izquierdista. “Estratégicamente el gobierno prohibió los matinales en 1969 pero dejo que el rock nacional siguiera su curso, consciente seguramente de que su misma política general -económica y cultural- se encargaría poco a poco de asfixiarlo. Por un lado, los medios masivos de comunicación fueron confiscados y, en consecuencia, dejaron de ser una ventana para el rock local. Por otro lado, la importación de equipos e instrumentos se volvió virtualmente imposible. Por ultimo, y como resultado de su política de no alineamiento, el Perú quedaba fuera del eje anglosajón lo cual para el rock peruano significaba quedar aislado de su conexión con la escena internacional. La culminación de este proceso tuvo lugar en 1971 con la censura y prohibición del concierto que iba a realizar en el estadio de San Marcos el grupo de Carlos Santana, quien luego de su actuación en Woodstock se había convertido en una figura cumbre del rock mundial. (…) a partir de 1972 el rock ingreso a una espiral descendente, se cerraron los espacios de difusión, los conciertos se hicieron cada vez mas infrecuentes, la producción discográfica descendió notoriamente y, lo que es mas importante, los grupos peruanos fueron desapareciendo sin que surgiera un recambio generacional consistente. La efervescencia había desaparecido y el rock nacional comenzó a languidecer irremediablemente”. (ALTA TENSION, Los Cortocircuitos del Rock Peruano, Lima, 2002, p. 36).


Los Satanics junto al Vinculo Juvenil Abanquino.

A pesar de la falta de recursos informativos, tecnológicos y académicos, la sincronía y el feeling de los jóvenes pervivió en las distintas provincianas, pero la represión hacia el rock fue también una buena causa para el despliegue de las manifestaciones populares que representaban al grueso de la población marginal. A todo ello aunque se desmienta la represión que tuvo este gobierno contra el rock, se afirma que fue precisamente en esta época donde se hizo mejores eventos culturales en nuestra ciudad. Ese es el caso del proyecto denominado, Festival de la Música Juvenil Abanquina, evento promovido por el Estado y dirigido por Esteban Flores, propietario del entonces Establecimiento Comercial Ketal. “Se trataba de una competencia musical y Los Satanics, ganamos el Disco de Oro, que fue entregado a Julio Campos, representante de nuestra banda. Competimos contra los Kiss Kiss Bang Bang, además de otros grupos que representaban a distintos colegios y barrios respectivamente. (…) Las autoridades respaldaban las actividades y las inquietudes de los jóvenes”. (Nicanor Huallpa Taco, músico y empresario radial). Los Satanics duraron algo más de dos años, pero en el tiempo de su permanencia lograron componer entre cinco a seis canciones, el grupo tuvo intenciones de grabar, pero todo término en nada, tan pronto acabaron el colegio se separaron, por motivos de estudios. Sin embargo como banda, hicieron presentaciones en las localidades de Grau y Chalhuanca. Mientras tocaban el cover Abrázame; un tema muy estremecedor, Percy Garay vocalista de Los Satanics se cayó del escenario, fingiendo el dolor se puso de rodillas para seguir cantando, el público pensó que todo eso era parte del show, También durante una ocasión de despedida, se presento otro accidente, Oscar Pedraza resistió el impacto de un corte circuito en la guitarra, el desplome genero la distorsión de la música. A la ausencia de las guitarras eléctricas, los músicos de esta época estaban expuestos a los peligros e inconvenientes técnicos.
Nicanor Huallpa junto a Sur Star.


En 1973 hace su aparición la banda Alta Tensión, que tuvo una presencia de tres años en el contexto local. Banda conformada por “Pepín” Meza como primera guitarra y vocalista principal, Juan “Chachaco” Montufar en la segunda guitarra, Javier “Tipi” Quispe en el bajo y acompañante en la voz y el desaparecido Larry Urdanegui en la batería. “Tocábamos covers de Deep Purple, Los Iracundos, etc. Durante las fiestas sociales no nos permitían tocar rock a pesar de nuestras intenciones. Era obvio porque el rock en nuestro medio no era muy popular, la gente solo quería bailar. Solo aprovechábamos el tiempo en el que descansaban los grupos de cumbia que venían de Andahuaylas y las que representaban a Abancay para subir al escenario y tocar. Sin embargo el padre de “Pepín”, el señor José Meza que también era músico, nos apoyaba con sus instrumentos durante nuestras prácticas”. (Javier Quispe “Tipi”, ex integrante de Alta Tensión y Fox). A pesar de la indiferencia de la sociedad adulta y conservadora, que gustaba del folklore, la cumbia, etc. la desmedida ausencia de información se mostró clara, tras los efectos de la censura del gobierno de facto. Cada vez el rock se encontraba reducido sobretodo en manos de quienes retornaban de la capital y los pocos que se sumaban a la actitud de este movimiento. “Pese a todo el rock solo crecía por nuestro impulso, la gente se hacia crecer el cabello, la barba, se pintaban las casacas de jeans y los parches de cuero en el trasero. Siempre fuimos creativos y originales”. (“Apolo” Trujillo, melómano).
El hecho mismo de ser una ciudad pequeña, en alguna medida refreno el desarrollo del rock. El reducido público rockero era profundamente motivador y tenía un feeling grande para la asimilación de nuevos estilos. Por aquella década tenían por costumbre reunirse en las esquinas haciendo bulla porque los padres no les permitían hacer rock en casa, en algunas ocasiones se congregaban en casas privadas, sobre todo durante la ausencia de los progenitores para realizar fiestas. Hombres y mujeres poco a poco incursionaron en el rock visceral, impartiendo sus conocimientos sobre este género, una costumbre que a la fecha perdura. “Había patas que venían con la fiebre del rock, instalaban sus tornamesa y los colocaban en las calles para escuchar música con discos de vinilo. (…) El joven de la época le daba mas importancia a la vida social de ese momento, conocer chicas, patas y escuchar música. Muy poca gente se animaban a crear una banda”. (Entrevista a Jorge Cervantes Matamoros, melómano). Las fiestas sociales en las casa privadas respondían a la ausencia de discotecas y espacios rockeros. Además porque existían comentarios absurdos que surgían sobre este genero, considerado satánico y como un elemento alienante que atentaba contra la “cultura nacional”, y en el peor de los casos se le vinculaba con el libertinaje, el consumo de drogas, etc. “Fui el primero en organizar un tono rockero en mi casa en 1970 a lado de treinta amigos; Carlos Farfán, Pacho Palacios, los hermanos Ballón, “Pocho” Medina, las familias Monel, Zegarra, Acuña, Maldonado, etc. Colocábamos afiches en las paredes y luces de acuerdo a nuestra creatividad, de alguna manera la sociedad admiraba nuestras acciones”. (“Apolo” Trujillo, melómano).


El grupo Sur Star.

Por otro lado en la Plaza de Armas de Andahuaylas se encontraba una tienda de discos (Discos Acosta), cuyos parlantes instalados en dirección al perímetro central de la plaza, emitía música que estaba de moda, acción admitida a solicitud de parejas y oyentes rockeros que asistían al parque, el disfrute tenía un costo asequible al publico. En un acto ritual la gente disfrutaba de la melodía mientras departía sus discursos cotidianos. A lo largo de los setenta la ciudad de Andahuaylas aun no contaba con una sola banda de rock, sin embargo fueron Los Celands de Uriel Luna, los que tuvieron una mayor apertura hacia este genero, que llegaron a congratularse en distintas ciudades del país; vestidos como los grandes hippies de la época, llegaron a interpretar covers de Santana, The Beatles, The Rolling Stones y algo de Nueva Ola. No obstante hubo otros grupos de cumbia como Los Raymi Zodiac, que en un inicio estuvo a cargo de Rosa Acosta, luego paso a manos de Lido Flores de Talavera, el grupo Benker, liderado por el desaparecido Wilfredo Leguía y Los Barbas. En tanto en la ciudad de Abancay el grupo Sur Star (1972) que estuvo dirigido por Lucho Ascue y la Orquesta Impacto, de la familia Palomino Trujillo armaban las kermeses. Este último brillo por todo el sur del Perú; un grupo muy bien implementado en sonido e instrumentos de calidad. Estas dos bandas durante sus repertorios tocaban entre cuatro a cinco covers de rock. Por otro lado en 1974, se realizo un concierto de rock, acompañado de una película de este genero en el Cine Nilo de la ciudad de Abancay, la sala quedo abarrotada, pero como se trataba de uno de los poquísimos espacios de entretenimiento, la elección no necesariamente convoco a los amantes del rock.


El grupo Impacto 1976.

Se había comentado antes que los recintos de los curas eran lugares propicios para la concentración de jóvenes, pues en estos espacios no solo se impartían coloquios, canciones superfluas o prácticas de ping pong, sino se tocaba guitarra. Aprovechando la ausencia de los párrocos, los chicos mas empedernidos usaban los instrumentos en las prácticas del rock. Rolando “Choso” Mendoza, Juan “Chachaco” Montufar, Javier “Tipi” Quispe y “Pepín” J. Meza, los mismos que mas adelante se atreverían armar una banda. Radio Andahuaylas que por entonces era la única señal de esta ciudad, solo contaba con un programa rockero denominado Música Juvenil, dirigido por Lucho Monteagudo Salas, sin embargo los amantes del rock de esta localidad, apelaban a diversas e ingeniosas formas para satisfacer sus deleites musicales. “Había una emisora que emitía rock desde Lima durante las mañanas y la vieja radio de mi padre la captaba muy bien. Tenía amigos que adquirían discos o cassetts frescos de buena calidad, por parte de sus padres que trabajaban en Lima, el otro modo para escuchar rock era asistiendo a los conciertos de Los Celands que se armaban en el Club Social de Leones”. (Alessandro Akeos Loayza, músico). Por otro lado en 1975 surgen programas de rock en las dos únicas radioemisoras de amplitud modulada de la ciudad de Abancay; Radio Apurimac y Radio Abancay. Locutores como Hugo Viladegut lanza su programa Icaro Diabólico que se transmitía ente las seis a siete de la noche. Tari Gamarra Luna remataba la propuesta con el programa Caminando con la Música, sumándose a los propósitos de Humberto “el Chafla” Muñoz.
1976 ingresa la primera señal de televisión a Abancay y con ella se abre al fin el mundo de afuera. Un proyecto populista del gobierno militar Morales Bermúdez, presentado bajo una controvertida desazón, que permitió la elección mayoritaria de una señal abierta en sustituto a la construcción de una universidad. Lo que incremento la percepción y la sensibilidad de nuestros jóvenes citadinos. La presencia de los dos canales de señal abierta, fundamentalmente el canal del Estado (Televisión Nacional del Perú) y la aparición del programa Disco Club en 1978, dirigido por el destacado Gerardo Manuel Rojas, acelero la pegada del rock tanto en Abancay como en Andahuaylas. Fue en esta misma época en que los propietarios de las salas de cine de nuestra ciudad, estrenaban películas rockeras como las de Jimy Hendrix, el Festival de Woodstock, Puente Arco Iris, etc. pero no con el propósito de difundir el rock sino por pura demanda económica. Si bien es cierto que El Fogón fue la primera discoteca de la ciudad de Abancay, en 1977 se inaugura la muy conocida e histórica discoteca La Choza, que comienza difundiendo rock. Una discoteca que por entonces tenía una construcción de adobe y techo de paja, la misma singularidad física que le permitió consagrarse en el ámbito local. La Choza gozo de una larguísima participación del público identificado con su peculiar estilo, discoteca que posteriormente fue sustitutito por una construcción moderna. La difusión del rock en esta disco se debía gracias a su primer propietario Francisco “Paco” Rodríguez. “Le rendí rigor al diseño, Carlos Orihuela un apreciado Arquitecto huancaíno se encargo del diseño. La Choza tenía una forma circular inmensa, contaba con tres niveles y admitía una capacidad de ochenta personas o algo más, tenía una nave para el bar, una pista de baile de piedra negra bien pulida. Era una discoteca de construcción subterránea. El rock era la música muy revolucionaria e innovador, había mucha gente que gustaba de este género, no solo por su aspecto coyuntural. (…)Yo tenia que ir a Chile a traer discos, porque ni aquí ni el Cusco habían temas que estaban sonando…varios fueron los discjockeys que trabajaron conmigo y muchos de ellos locutores, inclusive copiaban la música para transmitirla por las emisoras locales. Hubieron coleccionistas como Humberto “El Chafla” Muñoz que llegaron a laburar en nuestra empresa”. (Francisco “Paco” Rodríguez, primer propietario de la discoteca La Choza). La contribución de Francisco “Paco” Rodríguez, fue muy importante no solamente para el rock en nuestro medio, sino para el esparcimiento del publico en general, sobre todo en la etapa de convulsión política de los ochenta a la que nos enfrentamos los apurimeños. Fue en 1990 en que “Paco” renuncia a la dirección de La Choza, debido a una serie de factores y problemas familiares.

"El Gato" Yupanqui junto al controvertido Ruben "el Chote" Azurin Garcia en el Apasanca Rock.

Retomando el sentido de nuestra lectura, en 1977 se forma Fox, una banda auténticamente rockera, liderado por Walter Sotelo, vocalista y guitarra, junto a Fernando Mendoza en la segunda que también acompañaba en la voz, Rolando Mendoza en la batería y Javier “Tipi” Quispe en el bajo, en ocasiones Marilu Pulgar compartía el escenario con la banda. Fox tuvo su primera presentación pública en el Teatrin Municipal, posteriormente en el Cine Nilo. La banda tuvo una permanencia de tres años, lo importante de este grupo, es que cada integrante había desarrollado temas propios, no obstante se caracterizó por armar covers de Deep Purple, Eagles, Bachmann Turner Overdrive, Abba. “En varias oportunidades viajamos al Cusco a tocar en el Teatro Municipal; lo característico de la banda es que hacíamos música en serio, llegamos a tener algo de diez composiciones que se llegaron a grabar caseramente. En nuestras visita por la ciudad del Cusco creían que la banda era de Lima por la indumentaria que llevábamos.” (Javier Quispe “Tipi”, ex integrante de Alta Tensión y Fox). En 1979 hizo su aparición Radio Doble Nueve, como primera y única señal rockera del Perú y que hasta la fecha se ha mantenido como tal, desgraciadamente su cobertura siempre fue limitada que solo abrigó el perímetro urbano de la ciudad de Lima. Si la señal de esta estación se hubiese ampliado a nivel nacional, los treinta años de su emisión, hubiesen favorecido enormemente las aspiraciones de los jóvenes de todos los circuitos rockeros del país.



Disco de la banda Think de "Pepin" Meza - Australia.

Desde distintos ángulos se afirma que el rock en el Perú, solo fue una expresión estacional y que ha venido disipándose, conforme sus protagonistas abandonaban su juventud. Las pocas bandas que tuvimos en Apurimac no estuvieron exentas a este problema. Los chicos colgaron sus guitarras para realizarse en distintas universidades del país, solo los más empecinados se esforzaron por registrar sus composiciones artesanalmente. Precisamente ese tipo de factores fueron las causas que desintegración a Fox en 1980, sin embargo los protagonistas continuaron haciendo música en diversas facetas y por distintos lugares. Walter Sotelo prosiguió tocando en los pubs del Cusco junto a otros artistas locales, Javier “Tipi” Quispe se especializo en el jazz y “Pepín” J. Meza se fue a Australia, donde formo una banda denominado Think.


Alex Americo "El Gato" Yupanqui Navarro.


Pese a la desaparición de las fracturadas bandas, el rock en Abancay se había instalado en la memoria de un público minoritario ávido de música sobre todo contracultural, no fue casual la formación de Los Cherrys, que agrupaba a Carlos Martínez Calderón, al desaparecido Raúl “Chuto” Barra, “Apolo” Trujillo, Fernando “Pajarito”, “Chunchun”, a Alex Americo “el Gato” Yupanqui Navarro, etc. personajes resaltantes, que en la actualidad, aun se divierten mesuradamente en los confines del perímetro urbano de la ciudad, fueron ellos los que finalmente sellaron la leyenda de esta primera etapa del rock en Abancay, y, que a la fecha han venido consolidando la escena del rock. El modus vivendi de esta gente facilito la pervivencia sugestiva de este genero, que fue plasmándose en bares y recintos tradicionales como El Mariño, “donde mueren los valientes” alusión que respondía a la muerte de un parroquiano, El Girasol, conocida como “La Rockola”, El Bar Danubio Azul, El Carrizal, El Arpachayoq, entre otras chicherías y antros periféricos, pruebas suficientes para creer que el rock en realidad mantuvo su carácter esencial en nuestra región.
El desaparecido Raul "Chuto" Barra Pacheco.

Existen suficientes justificaciones para esclarecer el problema del rock de esta época, que no solo se debió a la falta de compromiso de los jóvenes o los impactos político-culturales, aplicado por el gobierno militar de Velasco, sino el peso y la conducta de una sociedad resonante. La contracultura entendida como una respuesta frente al impacto negativo de la industrialización, tal como ocurría en los países de primer orden, jamás fue entendida por la mayoría social. La demanda de la población peruana por entonces estaba enfocada tan solamente a la mejora de su estatus de vida. Ellos abandonaron sus tierras debido a la insuficiente producción de sus posesiones, para instalarse en las grandes urbes como Lima, para recién entender la modernidad. El rural así como el recién urbano, poco o nada entendía sobre las propuestas de la contracultura y no porque eran ineptos a asimilarla, sino porque sus sentidos perceptivos, así como sus necesidades respondían a otros intereses. Por lo tanto esa sociedad, finalmente “dominante” por ser mayoría, luego de haberse instalado, acentuó y popularizo su música, porque era la expresión mas cercana capaz de reflejar su transito social. Esa masa informe jamás iba a dar ese salto que los rockeros esperaban, tampoco el rockero de entonces, se encontraba en condiciones de darle alcance a este hecho histórico, porque no tenía los recursos, ni las motivaciones suficientes como para afrontar ese reto, a todo ello se sumaron, los prejuicios socioculturales promovidos por partidarios de izquierda por un lado y, la resistencia de un régimen conservador por el otro, ambas miraban al rock con malos ojos. Estupidez que motivo la práctica de las artes y el propio rock como un privilegio de estatus de un publico reducido, y no como un soporte de lucha reivindicativa, en favor de una mayoría social.



ROCK EN APURIMAC Parte II

LA ABRUMADORA DECADA DE LOS OCHENTA (1980 – 1989):
Kenny V. Azurin.
Esta fue la etapa mas critica a la que nos enfrentamos los apurimeños, debido al conflicto armado entre el Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso (PCP –SL) y las fuerzas de seguridad del Estado. Discernir la pluralidad de opiniones sobre el rock de quienes vivieron aquella compleja realidad fue un poco difícil, sin embargo segmentamos la experiencia apurimeña de esta década en dos partes para disponer de una mayor síntesis, no sin comentar la aberrante experiencia a la que estuvimos expuestos a lo largo de esta década, consideramos oportuno, deliberar nuestra posición frente a los ensayos político militares, que lo único que hizo fue fortalecer nuestra convicción regional.
La quema de las ánforas y padrones electorales en mayo de 1980, por parte del PCP –SL en la pequeña localidad ayacuchana de Chuschi, la víspera de las primeras elecciones presidenciales que el país celebraba luego de doce años de incursión militar, fue un hecho declaratorio de guerra, que obligo al gobierno movilizar a las Fuerzas Armadas a las regiones de Ayacucho y Apurimac.
Entre 1980 y 1985 el PCP –SL, -luego de intervenir la hermana región de Ayacucho- inicia su operación en Andahuaylas. Antes de ingresar a la violencia, utilizo la operación “enganche”, (reivindicación compartida con la población), una estrategia que consistía en combatir el endémico problema del abigeato, para ganar una base social de apoyo a su “guerra popular”. Sendero Luminoso lentamente se expandió por las provincias del sur apurimeño; Aymaraes, Antabamba, Cotabambas y Grau, incluyendo las zonas altas de Abancay, empleando la misma operación y persistiendo con su formación ideológica. Para 1988 el PCP –SL había alcanzado su mayor desarrollo por toda la región de Apurimac; “con el respaldo de miles de simpatizantes”; obligando a los campesinos a colaborar y participar en sus iniciativas políticas.
Pero la campaña proselitista del PCP –SL, se había iniciado en Andahuaylas alrededor de 1975, sin despertar sospecha alguna; adoctrinando a comunidades campesinas, mediante el circuito educativo en los colegios secundarios por parte de docentes lugareños, que se habían formado en la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga - UNSCH, y que habían retornado a su comunidad con la finalidad de formar cuadros para la lucha armada que el PCP –SL pretendía iniciar.
“…uno de los entrevistados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación - CVR asevero haber conocido a Abimael Guzmán Reinoso en la secundaria, cuando este dicto charlas en el colegio de Ongoy (Chincheros) en 1975 invitado por los docentes de ese centro de estudios. Charlas versados sobre la realidad nacional y el problema del campesinado,…” (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo IV, P. 288 – 2003).
El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación asevera que en 1980, las sospechosas acciones del PCP –SL fueron frustrados en la ciudad de Abancay, al pretender asentar su partido, mediante su circuito educativo y discurso radical, para lo cual busco ganar audiencia y hegemonía en el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Apurimac, hecho que genero el desencadenamiento de una fuerte confrontación con el PCP – Patria Roja.
Producto de estas acciones subversivas, las comunidades rurales emprendieron por abandonar sus tierras. Se dio inicio de este modo al éxodo de la población de Andahuaylas y Chincheros; cantidades de jóvenes procedentes de las zonas rurales prefirieron migrar a zonas urbanas más seguras, antes de caer en las redes del PCP – SL o en la cárcel acusados de “terroristas”, hecho que genero sustanciales pérdidas de fuerza de trabajo en los campos.
Por entonces la ciudad de Abancay aun se mostraba serena. La juventud urbana de entonces se volcaba a los cines y discotecas con total tranquilidad, cuando aquel 8 de diciembre de 1980, un hecho descabellado consternaba al mundo entero, la muerte de John Lennon; intérprete y defensor del movimiento pacifista más importante del siglo XX. Su desaparición dio apertura a una celebridad mítica, que a lo largo de los años configuro la escena musical contemporánea.
A la semana de su desaparición, se efectuó en nuestra ciudad un concierto en su memoria. El escenario del Cine Nilo congratulo a músicos y asistentes sumidos de aflicción, vestidos de color negro, para memorar la perdida de este legendario personaje.
Por otro lado la situación política en nuestra región se estaba agudizando, luego de una serie de atentados e intervenciones en Ayacucho, el PCP –SL inicia su primera acción ofensiva en nuestra región en 1981. El blanco, el puesto policial de Ocobamba en Andahuaylas (hoy Chincheros), obligando el retiro de los puestos policiales y la renuncia de las autoridades del Estado; desde entonces el avance senderista en la zona no hizo sino incrementar sus operaciones por distintas comunidades locales.
En marzo de 1982 se suspendieron las garantías en la provincia de Andahuaylas, pero la ola de violencia obligo al gobierno a prorrogar, en noviembre de 1982, el estado de emergencia en Ayacucho y Apurimac. El 6 de agosto del mismo año la provincia de Andahuaylas fue declarada zona de emergencia y el 30 de diciembre se creo la provincia de Chincheros dividiendo el territorio de la provincia de Andahuaylas.
Así como en Ayacucho el ciclo de violencia en Andahuaylas y Chincheros se incrementó y al ver la incapacidad del control por parte de las fuerzas policiales el gobierno constitucional Fernando Belaúnde Terry, opto por la respuesta militar al conflicto. El ingreso de las Fuerzas Armadas en la zona de emergencia para combatir la subversión fue dispuesto sin tomarse las previsiones necesarias para proteger los derechos de la ciudadanía. Por el contrario, la autoridad civil delego en las autoridades militares amplias facultades y renuncio a ejercer sus potestades para impedir o sancionar los graves atropellos contra la población”. (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo III, P. 38 – 2003).
La ausencia de medios directos que vinculen la relación entre la zona rural y urbana, aseveraron los contrastes, debido a la desalmada actitud de los dos frentes. La instalación del comando político militar, en 1983, incremento los niveles de violencia. Las Fuerzas Armadas ampliaron su presencia en Andahuaylas y Chincheros además del antiguo cuartel, instalaron otras bases importantes, como las de Chincheros y Ocobamba. El 30 de mayo de 1983 todo el territorio nacional se encontraba en estado de emergencia por primera vez, situación que se repitió seis veces mas durante el gobierno del arquitecto Belaúnde.
No obstante en nuestra ciudad de Abancay los hermanos Palomino Trujillo llegaron a armar una banda efímera entre 1983 y 1984 a la que llamaron Martin Wall, en alusión al vocalista Walter Sotelo Valer. En esta banda se inicia la carrera musical de Yván Palomino Trujillo un prodigioso guitarrista de solo dieciséis años. Martin Wall estaba integrada por Dorian Palomino se encargo de la batería y en algunas oportunidades tocaba la primera guitarra, Richard Palomino el bajo, Jesús Palomino se encargo de la segunda. Hubo oportunidades en que Juan Pérez los acompañaba en el órgano. Con Martin Wall los hermanos Palomino se focalizaron en los covers de bandas setenteras, con presentaciones en el Cine Nilo y el Coliseo de Pueblo Libre.
En julio de 1983 se derribo la discoteca la Choza, pero simultáneamente, fue construida la Choza 2000, diseñado por el arquitecto cusqueño Darío Morales “Arquitroncho”. La gente no desestimo en absoluto los cambios de La Choza 2000, no obstante la atención al público se efectuaba a puerta cerrada evitándose problemas con los militares. Muchos establecimientos comenzaron su atención desde muy temprano y cerraban antes del apagón de la media noche.
Pese a los problemas cotidianos, la Plaza de Armas se había convertido en el punto de encuentro debido a las cantinas, espacios donde se repletaban los jóvenes de distintas grupos sociales. Solo en esas circunstancias se dejaba manifestar algo de rock en nuestro medio.
La juventud apurimeña sobre todo urbana, que siempre tuvo una marcada influencia con la capital, debido a su constante sinergia, transportaba novedades, permitiendo la participación de quienes se quedaban en la ciudad. Desde siempre la clase media influyo fuertemente el desarrollo social y cultural de Abancay.
Pero los efectos de la violencia cada vez eran más notorios en la ciudad, la costumbre de instalarse en las esquinas a tocar música se fue perdiendo lentamente. La música sufrió un paulatino retroceso a lo largo de los ochenta. Pareciera que nuestra juventud se hubiera estacionado, mucha gente joven que salía de la ciudad no volvía nunca más. Sin embargo había rockeros, muchos de ellos setenteros. La ausencia de nuevos cultores del rock respondía a la falta de apertura para ampliar una línea propia en tendencia musical. Por otro lado la información de los medios de comunicación local se mostraba precaria y la información de los jóvenes que retornaban de la capital tampoco era suficiente para consolidar una escena local, por otro lado los músicos no habían desarrollado ninguna propuesta que permitiera su reconocimiento.
En toda la época de los ochenta, no se evidenciaron personajes extremistas o de underground en nuestra ciudad como se estaba gestando en Lima. No obstante, las cumbias se imponían en las fiestas sociales y el rock como en los setenta, mantuvo su posición como ritmo complementario durante los repertorios musicales. Orquestas como Impacto y RZ (Zodiac Raymi) de Andahuaylas conservaron los gustos colectivos durante casi toda esta década.




La segunda época de los ochenta fue aun más oscura sobre todo para la ciudad de Abancay, debido a la contención militar, se percibió una ausencia en los recitales, ya no había intérpretes y el desconocimiento informativo sobre el rock ocurrido en décadas anteriores comenzaba a verse cada vez mas distante. La brecha cultural era evidente y los medios radiales incapaces de cubrir las demandas juveniles optaron por mantenerse escépticos. La desaparición de espacios radiales de rock era muy notoria. La mayoría de los jóvenes estaban sumidos en la paliativa programación de las dos únicas estaciones locales (Radio Apurimac y Radio Abancay) y Radio Andahuaylas en el otro extremo de la región, solo el programa televisivo Disco Club de Gerardo Manuel se corono como el único medio sintonizado que permitió a los jóvenes conectarse con el rock.
Si bien durante 1984 y 1986 la proliferación del rock en castellano, embelesó a los empresarios radiales de la capital, este fenómeno jamás se reflejo en nuestro contexto, debido a la ausencia de dichas señales en nuestro territorio local.
Fue en julio de 1986, cuando el PCP – SL realiza su primer enfrentamiento con el Ejército en Apurimac, en la comunidad de Soccos y el 11 del mismo mes perpetro el ataque al puesto policial Chacapuente, ambos en la provincia de Aymaraes.
Entre julio y agosto de 1987 la provincia de Abancay sufrió una serie de golpes, el PCP –SL lucho por tomar el control de carreteras y puentes que conectaban con la capital apurimeña, asimismo se produjeron varios ataques a poblados y comunidades campesinas.
“Durante el resto del año, la violencia se extendió a la provincia de Grau y Cotabambas”. (…) El 23 de septiembre del mismo año, la provincia de Aymaraes fue declarada en estado de emergencia. Un año después, en septiembre de 1988, dicho estado fue extendido por todo el departamento de Apurimac”. (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo VII, p. 289 – 2003).
Sangrientas hazañas se gestaban a espaldas de la población urbana, los enfrentamientos, ataques y asesinatos de campesinos aumentaron y se expandieron por toda la región. Los ataques a puestos policiales (como el de Chuquibambilla, capital de la provincia de Grau, el 12 de septiembre de 1987), el sabotaje de puentes y carreteras de las provincias de Aymaraes, Cotabambas, Grau y Antabamba.
Hasta que finalmente la violencia se presento en nuestra ciudad, dos hechos violentos conmovieron a toda la población urbana. Por un lado el oscuro asesinato del prefecto de la ciudad de Abancay, Víctor Urbiola Valer, junto a su menor hijo que corrió la misma suerte, aquel 9 de agosto de 1987. Por otro lado el ataque al penal San Idelfonso, el 7 de noviembre de 1988, sumado de los varios asesinatos de autoridades locales (alcaldes, teniente alcaldes, gobernadores, etc.), que permitió la irrupción del Ejército en nuestra ciudad. Convirtiendo las instalaciones del colegio Miguel Grau en su cuartel principal.
La ciudad de Abancay comenzaba a fragmentarse cada vez más; era doloroso ver el despoblamiento de importantes familias, abandonando sus propiedades para jamás retornar, nuestra reducida clase media, abandona la ciudad y se marcha en busca de un espacio donde pueda encontrar mejores oportunidades para su “futuro”.
A raíz de estos hechos se instalaron alrededor de trece bases contrasubversivas, en toda nuestra región, la base de Abancay, Santa Rosa, Capaya, Sañayca, Chalhuanca, Cotaruse, Quillcaccasa, Chuquibambilla, Antabamba, Totora, Oropesa, Coyllurqui y Haquira, que iniciaron una represión indiscriminada contra las comunidades campesinas de la zona reproduciendo el mismo patrón de violación de derechos fundamentales que en el departamento de Ayacucho y Huancavelica algunos años antes. (…) “Además queda el recuerdo vivo de varios desaparecidos en las bases militares, entre las cuales se señala como la mas brutal la de Capaya, en Aymaraes sobre la cual la Comisión de la Verdad y Reconciliación ha recibido diversas denuncias con respecto a la existencia de fosas clandestinas.” (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo IV, P. 339– 2003).
Los apagones en las distintas ciudades de Apurimac se presentaban frecuentemente aterrando a los pobladores. Las fiestas juveniles nocturnas de la ciudad de Abancay estaban prohibidas, en 1987 un concierto de rock organizado por la cerveza Cusqueña fue interrumpido porque cortaron la luz como a las doce de la noche.
Las fiestas había que armarse desde muy temprano, para terminar antes de las doce de la noche, muchos de los eventos sociales fueron estropeados por la policía o el ejercito, estos ingresaban a las discotecas frustrando la diversión de los jóvenes, aquellas personas que no portaban sus documentos, sencillamente eran detenidos y estaban condenados a pasarlo durante la noche entera, hacinados en hediondos calabozos hasta el siguiente día. El trato era verdaderamente discriminante y hasta delincuencial, los militares buscaban los medios más ridículos para intimidar a la población, nadie soportaba las afrentas de los castrenses.
“Con Sendero Luminoso en los ochenta no había rock en vivo en Abancay, solo en las discos y a puerta cerrada, a los cachacos los mandaba a la mierda, porque era denigrante y bestial cualquier ideología sea de izquierda o derecha, (…) yo jamás he tenido vinculo político, ni con la iglesia, siempre he detestado los divisionismos porque atentan contra la dignidad”. (Navil Abuhadba Odicio, músico y melómano).
Se estaba dando los primeros signos de la huachafería, que posteriormente se volcaría por nuestras calles, era irrisible ver a enclenques uniformados, procedentes de los confines mas inhóspitos del altiplano, darse la libertad de hacer lo que les venia en gana, salían por las calles de la ciudad agrupados, mancillando a pobladores y policías totalmente alcoholizados, sus encuentros orgiásticos nos recordaba a los indios de Arguedas o aquellos que describe Raimondi con ironía, tras sufrir el robo de uno de sus importantes apuntes sobre su expedición al Apurimac, al afrontar el humor de los autóctonos de la periferia cusqueña. No solo había que tolerar el humor y el libertinaje de los militares, sino la presencia de mercachifles y comerciantes de esos mismos lugares, que comenzaban a instalar sus tiendas de plástico, convirtiendo a nuestra ciudad en un circo abigarrado y chicha.
Pero las noticias de las violaciones más denigrantes que procedían del interior de la región; apenas tenían un tibio impacto social. ¡La humillante actitud por parte de algunos oficiales “blanquiñosos” que junto a esa voraz y embrutecida masa de “indios” uniformados, enrabiaban a más de un ciudadano Apurimeño! El dolor se agudizaba mucho mas en los espíritus sensibles; solo quedaba observar los atropellos sobre nuestros campesinos apurimeños.
Casi a diario nuestros pobladores rurales venían a la ciudad, entre lagrimas y llantos denunciando por los medios de comunicación la desaparición de sus ganados, únicos recursos que les servia para el arado de sus tierras, asimismo los reclutamientos eran constantes hasta hubieron desapariciones de muchísimas personas, pero lo que mas conmovió a la población en general, fueron los ultrajes que sufrieron nuestras mujeres del campo. Jóvenes y adultas fueron transgredidas por más de un soldado; muchísimas de ellas llevaron en el vientre la rabia de una repugnante experiencia, traumas que jamás fueron reveladas plenamente, las denuncias eran inútiles, nadie los escuchaba, nadie apago esos llantos jamás.
La penosa realidad obligo la convulsiva migración de los campesinos hacia las ciudades de Abancay y Lima, abandonaron todas sus propiedades, animales y cultivos, y se instalaron en los alrededores de la ciudad. La situación se agudizo más con la crisis económica que sufrió el país; la carencia de productos de primera necesidad movilizo a muchas familias exasperadas, varias empresas locales sufrieron los embates del quiebre, el ciudadano debía de madrugar desde las tres horas de la madrugada para formar inmensas colas solo para conseguir algo de azúcar.
La población urbana, los medios de comunicación y las instituciones públicas se encontraban sumidos bajo el control absoluto de ambas fuerzas en conflicto, y las dirigencias sindicales habían desaparecido completamente. Los medios de comunicación estaban prohibidos de difundir cualquier comentario que despierte la turbación colectiva; pero mal que bien los canales alternos, cumplieron un importante papel facilitando la información a la población urbana.
“Mientras todo eso ocurría nuestras autoridades políticas se ocupaban en disputas domesticas y de poca trascendencia, jamás se preocuparon por resolver los problemas mas importantes, como la intervención de nuestra ciudad, ahora allí están los resultados, tenemos una ciudad sin zonas ecológicas, ni jardines, sin lozas deportivas, todo es una selva de cemento”. (Charles Palomino Trujillo; músico).
“Entre 1988 y 1989 el terror obligo a los pobladores de Tambobamba a emigrar masivamente hacia Cusco y Abancay, por el temor a caer en manos de los terroristas. La situación era similar en Antabamba, donde los asesinatos generaron un flujo migratorio hacia Abancay sin precedentes” (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo IV, P. 338 – 2003).
Si bien el ciclo de violencia en Andahuaylas y Chincheros, había terminado en 1987, pues en junio de 1988 Andahuaylas y la provincia de Cotabambas fueron declarados en estado de emergencia por treinta días.
“Los enfrentamientos eran constantes entre los comités de autodefensa de las comunidades alejadas y el PCP – SL. “Uno de los mas cruentos ocurrió en la comunidad de San Francisco (Abancay), el 28 de febrero de 1989, cuando 30 ronderos fueron asesinados, y el ocurrido entre el Ejercito y el PCP – SL en Tambobamba (Cotabambas) el 6 de mayo de 1989.” (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo IV, P. 291 – 2003).
Entra la conmoción y el barullo político militar, se armaron en nuestra ciudad de Abancay, bares como el Danubio Azul y el Girasol, que de cuando en cuando difundían rock. A la fecha aun no contábamos con ningún establecimiento temático que difunda buena música, sin embargo, estas instalaciones permitieron la concentración de nuestros jóvenes, facilitando su interacción de siempre.
“Por otro lado nos íbamos al campo desde muy temprano portando una grabadora, acompañado de amigas y alguna bebida. Esa practica era usual para escuchar música y alejarse del toque de queda”. (Luis Vergara; rockero).




En esa vulnerable circunstancia aparece una nueva señal radiofónica en nuestra ciudad, que tomaría el nombre de Inti Radio, con una propuesta distinta en cuanto a programación, permitiendo la participación de varios jóvenes en el campo de la locución. Yuri Meléndez, se impone en el escenario urbano con su programa Vibraciones en 1988, espacio muy conocido que se emitía de lunes a viernes entre las seis de la tarde y ocho de la noche.
“En un principio el programa se transmitía por Inti Radio y luego por Radio Panorama. La propuesta del programa surge ante la necesidad del público rockero. A la fecha nadie se había preocupado de darle un espacio exclusivo al rock desde la radio. Trabajamos en función a esta necesidad coyuntural, no fue nada fácil ya que la singularidad del proyecto afectaba la línea musical de la emisora, sin embargo se percibía la extrañeza de nuestro público por las dos horas que duraba el espacio. El programa estaba acompañado por amantes del rock, personas mayores como Lucho Farfán, Hugo Luna, entre otros conocedores del tema, quienes se identificaron con nuestro programa, su colaboración ayudo mucho en la implementación del material discográfico y la información que por entonces era muy escasa. Había revistas especializadas que circulaban entre los amigos y los comentarios emitidos por la radio se fundamentaban gracias a la información que recibíamos. Cabe mencionar que el espacio estaba matizado con canciones de AC – DC, Live Evil, Black Sabbath, Jimy Hendrix, Carlos Santana, Frágil con su característica Avenida Larco, U2 con Domingo Sangriento, o Días de Año Nuevo, Dire Straits, entre otros. De hecho existían temas viscerales, que lentamente fueron aceptados por el publico”. (Yuri Meléndez, locutor).
Junto a Yuri Meléndez estuvieron Jhonny Gutiérrez, Kilder Sotomayor, Vladimir “El Zorro” Alarcón, Jaime Gutiérrez y entre otros, quienes hicieron una locución meritorio respecto al rock. De este modo el género lentamente estaba recuperando su imagen. Formando ya, parte de las fiestas sociales organizadas por asociaciones juveniles y promociones escolares.
Entre 1987 y 1989 se había producido un abandono creciente de los cargos municipales. La “vacancia municipal” por abandono de cargo, situación inexistente en la ley –fue un fenómeno que se extendió en los departamentos afectados por la subversión o declarados en estado de emergencia. De las siete provincias apurimeñas cuatro estaban con cargos vacantes; 45 distritos afectados, 18 consejos distritales afectados, 37 cargos vacantes distritales, doce cargos vacantes provincial”. (Informe Final, Comisión de la Verdad y Reconciliación Perú, Tomo III, P. 62 – 2003).


Gilbart Vargas Contreras lider y vocal de Fuerza Rock.

A mediados de 1989 ocho departamentos se encontraban en estado de emergencia, entre ellos Apurimac. Ese mismo año sucede un hecho excepcional en nuestra ciudad, Gilbert Vargas Contreras, un talentoso adolescente que luego de indagar e improvisar en el terreno musical por casi cinco años, logra reunir a un grupo de amigos (compañeros de promoción escolar) para armar una banda. Lucho Sosa, Abraham Tacca, los hermanos Fernando y Raúl Lívano Luna, no desestimaron su propuesta. De este modo se forma, lo que se podría denominar, una de las bandas mas consagradas de la región, por su larga trayectoria histórica, además de ser un referente importante en la escena local, la banda se denomino Fuerza Rock. A partir de entonces nuestra ciudad daría inicio a un despegue de propuestas muy interesantes, sobre todo en el campo de la locución radial y el desarrollo de un circuito que no desestimaría su crecimiento paulatino.



Gilbert Vargas tenia la idea de formar un grupo de rock desde 1985, cuando aun contaba con trece años, y al ver que no podía comprar una guitarra eléctrica, se propuso a construir un bajo y una segunda guitarra, mediante referencias manuales, que tenia a la mano. Armar una banda en esas circunstancias resultaba descabellado, no solo debido a las limitaciones técnicas, sino económicas; sin embargo el entusiasmo de Gilbert fue tan motivador que impulso al grupo al desafío, en una coyuntura en que no existía una escena propiamente dicha, peor aun la brecha y el desconocimiento sobre lo ocurrido en los sesenta y setenta, con respecto a la música era casi nula, sin embargo se armo la banda. Fuerza Rock estaba conformado por Raúl Lívano en la primera guitarra, Fernando Lívano en la batería, Gilbert Vargas Contreras en la segunda y Lucho Sosa en la vocal. Tras la renuncia de Sosa, los hermanos Miguel y Manuel Araujo Peña, se incorporaron a la entonces, única banda de rock de nuestra región.


“En esa época todo era hechizo para las bandas, la batería a base de cartón y alambres, el bombo lo hicimos de cuero de venado, para los tones utilizamos las películas de rayos x, usábamos una pandereta a modo de platillo y las guitarras eran artesanales, desde las pastillas”. (Navil Abuhadba Odicio, músico y melómano).
Pese a ello Fuerza Rock salio al escenario por primera vez, justo al mes de su formación, sintonizando en los covers de Queen, The Police, Deep Purple y rock en castellano.
“Organizamos un varieté en el Cine Nilo, junto a las chicas del colegio Santa Rosa, que también hicieron su presentación, el recital fue complementada con una película, el teatrín estaba repleto de publico y el éxito de la banda fue total”. (Entrevista a Gilbert Vargas Contreras ex integrante de la desaparecida Fuerza Rock).
La aceptación publica de Fuerza Rock, fortaleció la convicción de sus integrantes, certificándoles en sus futuras presentaciones, una vez que la banda estuvo cohesionada fue invitada a la ciudad de Andahuaylas para un recital.




Fernando Livano baterista de Fuerza Rock.


El año de 1989 fue uno de los más difíciles de nuestra historia republicana, pues significo el clímax de una crisis económica casi sin antecedentes, acompañada de un agudo trance político que debilito la estructura de los partidos tradicionales, que gestarían el parto de lideratos informales autotitulados “independientes”, convergiendo en una inédita hiperinflación jamás vista en la historia del país.
Ese mismo año aparece en nuestra ciudad la primera estación radial en señal de frecuencia modulada; Radio Sandy, con una variada programación musical, seguida de un florecimiento de medios comerciales como Radio Panorama, Radio Concierto, entre otros. Estaciones que directa o indirectamente estuvieron vinculados al rock mediante una diversidad de programas, desde el Pop más insípido hasta el rock mas duro. La apertura al rock en castellano, formaron parte del repertorio. La aparición de las mencionadas estaciones radiofónicas, concordaba con el crecimiento de la tasa poblacional de la ciudad de Abancay.
De todas estas estaciones, Radio Concierto fue la que tuvo mayor revuelo, por ser la primera estación rockera de nuestra región apurimeña. Fue meritorio el papel que desempeño esta radiofonía en el escenario local, una estación fresca, plausible a la locución y programación experimental, Con Radio Concierto se da inicia el desafío de formar futuros locutores que destacarían en la siguiente década, cohesionando a un publico ávido por manifestarse, finalmente la juventud había encontrado un medio donde manifestarse libremente.
La persistente competencia se demostró desde las cabinas radiales, remozando una nueva comunidad de jóvenes que asistían al escenario social, en la práctica de un discurso distinto, en realidad se trato de una reciproca manifestación producto de la contención coyuntural.




Es importante señalar que durante los ochenta no hubo signos claros en la formación de bandas que denuncien las asonadas perturbaciones político militares, como ocurría en la comuna underground (subterráneo) de Lima. Fuerza Rock, como única banda local, opto por inmiscuirse en un rock más clásico y se alejo explícitamente de las apetencias subterráneas. Tenemos entendido que el rockero de nuestra región casi nunca se empecino por desarrollar temas político-sociales o de coyuntura, obviaron los corolarios de protesta y se enfocaron en la estética de las agrupaciones británicas y norteamericanas de los setenta. La inclinación por la asonancia de la guitarra bluesera, es un claro ejemplo, que se dio inicio precisamente a finales de los ochenta y, que se convertiría en una tradición a lo largo de los años ulteriores.





lunes, 31 de mayo de 2010

EL SENDERO INOPORTUNO

EL SENDERO INOPORTUNO

Por: Apasanca Rock (cuento)

La garúa y el viento asolaba mi concentración y una insospechada infantería de nubes borraba las prolongadas sombras del paisaje, evitando que continuara con mi trabajo. Trate de resistirme a las inclemencias del tiempo, convencido de la importancia del cuadro, al creer que efectivamente, desarrollaba de una de mis mejores obras artísticas. Fue cuando presentí un hálito sugestivamente atractivo, que lentamente se acercaba ante mi presencia, al levantar la cabeza, mis ojos contemplaban a la mujer mas hermosa que jamás había presenciado, mi espíritu se conecto en una muda sincronía, como una prueba mágica del que solo mi subjetividad pudo entender. Colgado de una guitarra, la vi cruzar, componiendo su ruta, con una solemnidad calculada, se detuvo por un momento para entender las ilusiones sueltas, que comenzaban a brotar la tarde aquella. No dude un solo segundo en invitarla a tomar un café, prometiéndome que seria en la brevedad de su retorno. Al cabo de dos horas, estábamos juntos platicando instalados en la plazoleta de San Cristóbal. Era una niña excelsa, de mirada segura y vientre firme, que iba encontrando la vida cantando, llevaba el cabello ensortijado entre menudos labios, todo en ella era perfecto, su aguda inteligencia demostraba que había superado los obstáculos sedentarios, transitaba por complejos senderos para aseverar su insubordinado espíritu.

Intrigados, sostuvimos las miradas, al prolijo deseo y a la necesidad profunda de la acción, no había alternativa para dar marcha atrás. Ella estaba convencida en comprender que no estaba equivocada y eligió la decisión correcta, consciente del amor profundo, que lentamente brotaba detrás de aquel estallido. La vibración fue clara y reciproca, sabíamos que no se trataba de un amor inventado o parapetado en señales transitables de una ilusiva demanda, sino de aquel eventual acervo, que pocas veces ocurre. La intensidad del amor quebró la disímil racionalidad, que a lo largo de aquella tarde, infringimos en las inclemencias de lo imposible.

Cada palabra que brotaba de sus labios, era como si alguien estuviera describiéndome lo que en realidad era, coincidentemente su enfoque por la vida, la sensibilidad por la música y el arte declamaban la misma percepción libertaria que me dictaba el espíritu. Me cobijo en su lecho, admitiendo mi embelesada locura. Su belleza intelectual era tan compatible, que me conferí a una reflexión introspectiva, la mente me exhortaba admitiendo que era la mujer que estaba esperando, una estrellita iluminada que siempre codicie. Sentí que algo me brotaba desde muy dentro y que intentaba frenar mis instintos, un estallido interno, sublimando mis latidos y agudizando mis ingenios. La ferocidad se me presento poéticamente, y mi lengua se encendió de mudas palabras, me fui entregando al regazo de sus ojos maternales, al terso ombligo que me llamaba al descanso, sentí el consuelo de su luz desde sus profundidades y no me quedo mas que observarme tan extraño. Los enrulados cambios lentamente se tejían ante mis ojos. Allí estaba la fuerza femenina que descubría mi percepción y me invitaba a sentir el amor, la platónica referencia que revelaba mi debilidad y quebraba mi belleza. Hay del canto, la límpida entonación de torpes dedos que matan los trastes y la tensión, reanudando el amor ilustrado, en aquel rostro ruborizado de pétalos blancos, no me detuve a nada, la contemple y me deje llevar por ella.

Esta allí su figura, impregnada y evocada, su vocecita la tengo en la memoria, entonando repetidas veces, aquella canción nerviosa, que calo hiriéndome la voluntad. Su ausencia me arranco el sueño diurno y el cortejo crepuscular, en cada rincón intento revelármela y con una leve angustia revoloteo el café. Repetidas veces mis abrigadas noches se llenan de consuelo, desde aquel día añoro la vida, pero una pena profunda me penetra del recuerdo, a veces siento que la tengo cerca observándome y cobijando mi aura. Como un niño acongojado, la imaginación me vuelve a los campos a escuchar la matinal sinfonía y en el andar me detengo a observar las flores silvestres que van abriendo sus pétalos.

Estoy enamorado lo sé; invento al poeta, al diletante, declamando por sueños expropiados, e intentando descubrir al raptor de ilusiones, la imaginación me vuelve a la quimera y la tentativa de revivir los preciados momentos, de las húmedas calles, de aquella noche de lluvia y gritos desesperados, cuando nos deslizamos entre los cristales de vehículos prohibidos, con los miembros extendidos e imprimiendo los pasos cantamos bajo la lluvia; así descubrí a la niña encendida de emoción. Millones de gotas claras cubrieron nuestras voces, expirando la prisa, por calles y veredas cubiertas del chaparrón, salimos al telón a continuar el drama, el inmenso escenario se nos presento sublime, cientos de personas cobijados tras las columnas líticas observaban la función, la tuve junto a mi y tras sentir su fuerza, encontré el amor en el silencio de nuestras apretujadas manos, nos vimos comprometidos a conservar la afonía, no era necesario confesarlo.

La deje partir hacia el sur y, yo me marche como un correcto solitario, entre charcos iluminados que a mis pasos dejaban huellas de color, partió con la promesa de continuar la función. No la he perdido a pesar que jamás me perteneció; el amor no necesita discursos superfluos o letras barrocas, solo tuve apertura a la contemplación, a una dolorosa contemplación.
***
Desde la vez aquella sostengo la mirada introspectiva, a veces me cuesta entender la inoperante conducta. Cojo el bolígrafo y la señal intenta resistirse a la confesión, siento su perfume natural que brota al primer signo del recuerdo y conservo sus colores en la paleta para no angustiarme; con mucha inteligencia simulo el insondable sentimiento del desamparo. Tengo los labios amortajados y un suspiro infantil inventa mi felicidad, sin saber si la estoy sufriendo sin lágrimas; esta obsesionada confesión me enerva el espíritu. Durante los días me interno a los campos con el lienzo entre los brazos, puedo asegurar que desde aquel día se agudizaron mis sentidos, a tal discreción de poder intuir cada cosa que se mueve por mi derredor, pero hoy me siento paralizado, inerme como una planta, no se que hacer, solo la tengo en la mente recreándola, como el primer día. Recorro los mismos senderos que anduvimos juntos, mitificando aquel crepuscular atardecer, entregado al delirio diurno, inventando colores y pintando su sonrisa, convencido de que la amo irrenunciablemente. Ella es la luminosa poesía que brilla entre las verdes colinas durante mis días solitarios; el canto me brota y se remonta al oír mis pasos. Un aliento distinto se esquiva entre mis ojos y un sabor agridulce humecta las tristes tardes del otoño.
Algunas veces sentado al borde de la cama, profuso, licencioso y sin oír otra cosa sino las manecillas del viejo reloj al pie de la ventana pienso en ella. El curso de las noches se muestran letárgicas y con la garganta contenida, el miedo demarca mi inquietud al no poder detener mi fe por el amor. Me deslizo como la fresca lluvia por aquellas arterias de madrugada, añorando e inventando sus labios entre las rosas. Como un loco intrigado a la pasión intento arrancarle el amor a la nada, debajo de los galpones y faros solitarios. Con leve gesto y con una tenacidad desbordante, soporto el peso de su ausencia, llenándome los días de palabras bonitas; sin admitir la tristeza y la aflicción que me llena de gozo.
***
Como un neófito que recién comienza a descubrir los avatares del amor, me apresure a su encuentro la tarde aquella de su retorno. Estaba tan hermosa y recompuesta, con una lucidez que se reflejaban en sus claros ojos, la sentí nueva y su aroma viajera nuevamente me envolvió sin medida. Instalados en la azotea del hospedaje, divisamos los rojos techos y la solidez de los muros de piedra, salimos a charlar al parque y como nunca antes, detrás de aquel cuerpo adorable sentí su fuerza femenina, entregado a su instinto, comprendí paso a paso su efecto natural y su desnudez frenética. Sus preciados ojos permanecieron serenos y como una fiera en reposo contemplaba mi sueño fidedigno, mantuve mi ilusión controlada y me entregue por completo al entendimiento. Con una sabiduría increíble descifraba cada paso de mi conducta y con una distanciada maternidad amaba mi sentimiento y mis enloquecidas letras. Profusamente inspirado atesoraba su discurso y su intuitiva rebeldía. El deseo de ceñirla entre mis brazos dominaba mis pensamientos, me mantuve sereno descifrando la veladura de su aroma, mientras mis palabras flotaban como lerdas luciérnagas imaginando la agonía en sus rosadas mejillas.

No obstante la sustancial necesidad de poder amarnos con intensidad fue disipándose. Al siguiente día en el café, una leve perfidia revelaba sus labios, intente deglutir las duras palabras que me puso en suspenso. Por esas cosas del destino y, resignada a un compromiso responsable, Naomi evito los excesos de una pasión excelsa y extraordinaria. Al oírla confesar un extraño dolor densamente flagelaba mis nervios y el eco de su voz lentamente derrocho mi memoria, conforme el rubor intento nublarme los sentidos. Finalmente entendí que aquella mujer de aroma silvestre, estaba prohibida para mí, Naomi amaba a otro hombre que la esperaba por lejanas tierras. El silencio dictamino la fatal decisión, intentando claudicar el ardor de mis sentimientos, esa sutil indiferencia fue transformándose en una dolorosa veladura que intento estremecerme el alma, a pesar que mi amor por ella era tan elevado, me vi obligado a sufrir y descifrar cada fragmento de esta corta felicidad.

Aquella misma tarde descendimos por las cortas y desacertadas calles, hasta llegar al lugar donde finalmente tuvimos que separarnos. Tras su partida mis sueños se prodigaron, ella se marcho lejos y desde entonces llevo dentro una canción cuyas letras me cuesta traslucir. Vulnerable la imaginación me disuade con una maravillosa rebeldía reflotando mi oficio. Entre nebulosas sendas plasmo cada trazo, sin poder entender el dolor que agudamente humecta mis parpados hasta atestar las inconclusas peticiones de un amor prohibido.

EL ARTE DE LA IMAGINACION EN LA PLASTICA Y EL ROCK

EL ARTE DE LA IMAGINACION EN LA PLASTICA Y EL ROCK

Por Kenny V. Azurín.
“Todo hiede por mi derredor, ¿hacia donde debo ir padre?”.

La imaginación es un recurso indispensable que permite ingresar al terreno introspectivo. Es el punto de partida de la identidad subjetiva. A ella corresponde los juicios intuitivos y la veracidad abierta; es el preámbulo de la libertad espiritual

“La imaginación me lleva a seguir descifrando cada idea que va tomando forma por mas absurda que parezca, cuando la imaginación llega a elevarme no puedo detenerla, es una fuerza espléndida que puede llegar a afectar mi conducta y alterar el orden en que se mueven las cosas. En distintas ocasiones la imaginación se porto evasiva, puso en prueba mis facultades racionales, hasta ridiculizarlo sin medida, en otras en cambio, me ha salvado de los improperios. Yo he nacido con ese extraordinario impulso, tambien me he formado para ser un gran imaginador. A lo largo de los años comprendí a la curiosidad y el atrevimiento, como pruebas básicas que catapultan esta divinidad”.

La imaginación condiciona y juega con la moral de la muchedumbre, embriaga a los apasionados y faculta a los creadores; su práctica es notablemente atractiva. En ocasiones se ajusta al control moral y a la práctica política, pergeñando la habilidad como su mejor prueba. La imaginación pervive sentenciosa en el imaginario. Es muy difícil que se le entienda al que imagina en demasía. La gente solo busca propuestas claras o resultados imaginados y, no esta en capacidad de realizar evaluaciones en el nivel estético, puesto que su inteligibilidad no se encentra preparado para tal fin.

Sin embargo la actualidad se presenta como una lucha voraz de imaginaciones, desde virtuosas a las más chocarreras, pruebas que van asumiendo los hombres; forzadas imaginaciones solo para poder sobrevenir en alocuciones sustantivas, mitificados en discursos elípticos. Por otro lado existen hombres que les cuesta imaginar, también existen prácticas para poder ser un gran imaginador, no obstante, hay una gran mayoría de personas que les cuesta imaginar, hombres que solo recrean lo imaginado.

Pareciera que la imaginación del hombre se estuviera agotando, sencillamente, por que se cree que la modernidad situó a la humanidad en una dependencia irremediable. El hombre de hoy recibe análogos impulsos que los insita a imaginar de una forma análoga. Los impulsos académicos han convertido y están formando individuos, en una forma tal que la imaginación subjetiva comienza a convertirse en algo diametralmente innecesario. Ahora no es necesario imaginar, solo hay que aceptar lo ya imaginado, pues en ese orden se encuentra la humanidad para que su imaginación, se valide dentro de una “estructura imaginada”; una irrenunciable invitación concedida por la reverencia del gran imaginador.


No es que las personas hayan perdido la imaginación (salvo la imaginación domestica), sino que nunca las desarrollaron con responsabilidad, peor aun en un país tan precoz como el nuestro, donde ni los propios represores gozan de ese privilegio, ya que solo obedecen a las reglas de un orden despersonalizado, que no entiende de soberanía ni patrimonio social.

La recreación domestica o universitaria de la imaginación en la actualidad, es la manifestación más fidedigna de la pobreza imaginativa. “La imaginación al poder”, fue el grito febril de chicos encendidos que La Sorbona enarbolo en 1968, un grito intraducible, cuyos ecos jamás llegaron a los oídos de nuestra por entonces prematura sociedad, ya que se encontraban atascados en la grosera imaginación feudal y, próximos a padecer en la vulgaridad extrema. La somnolencia académica y por ende la insublimación fue el caldo de cultivo de la estabilidad, que se ajusto al descaro juvenil, que nos condujo a la muerte en vida.

La velocidad de los medios viene alterando la imaginación obligándonos a la amnesia, sobrellevan la vulgaridad popular, retroalimentándola hasta el extremo.

“La imaginación me ha sacado de la “realidad” y, parece que me costara crear mi propio orden, para imaginar mi libertad propia; cada paso que doy lo hago con sumo cuidado para no tropezar. Me muevo como un niño vulnerable, como un esquizofrénico que busca algo que jamás encuentra, con ella tambien intente asesinar a desgastados y aquellos que envejecieron prematuramente”.

Existen seres de corta vista mental, que laburan día y noche sin piedad, madrugan las mañanas y, entregan sus fuerzas con mucho amor; a estos la imaginación no les corresponde, solo recrean lo inventado, depositando sus olores, su verbo y sus ternuras a las reglas de un orden imaginado, son hombres anónimos de mentes muertas que transitan por la historia de manera circular. Los sueños y los discursos le dan lo mismo, apresuran sus pasos con fatuidad, tan pronto pasa su juventud, mueren en un prolongado desinterés, algunas veces intentando recuperar su belleza; esta mala imaginación es muy común en el género femenino.

La imaginación rasguña las fibras de los sentidos más límpidos, prueba a los hombres definir su modo, su estilo y su cultura, equilibra los discursos absurdos y deshonestos. La imaginación es un recurso natural, apremiante y necesario que retroalimenta el conocimiento, es una fuente inagotable del que todos los hombres gozan en función a sus grados psíquicos. Sin embargo existen temores y tabúes que separan a la sociedad de la práctica imaginativa. La gente común no imagina por temor a equivocarse, en ellos existe un cierto grado de hostilidad hacia la imaginación y, consideran a los imaginadores como perdedores u hombres inalcanzables.

Con la “imaginada democracia”, la imaginación mas ridícula de la popularidad, se figura como cultura oficial. El orden populista es tambien una imaginación que resguarda de estabilidad a los emergentes, por mas apresurada que estos parezcan. Se sabe que esa imaginación es apenas un ensayo doctrinaria, que una “democracia” consigue indultar, no obstante, los infortunados tambien tienen ese derecho así la naturaleza indetermine su petición.




En una situación tan vulnerable, con ausencia de evidentes pruebas y hechos memorables o se sufra de una exagerada monotonía interpretativa, no hay mejor salvaguarda que la imaginación. Por más especulativo que esta tenga, su razón esencial adquiere un alto valor. La imaginación como una verdad intrínseca, dependerá del grado de convicción y convencimiento compartido.

La imaginación adquiere un valor contextual y esta sujeta a los impulsos situacionales y emocionales del momento pero, las mentes intimidadas que no están integradas a plenitud, sufrirán sin reparo de las indolentes prácticas de este recurso vital. El poder de un orden se circunscribe en la construcción de un sistema imaginario, un orden es un crisol sólido de imaginaciones concretas.

El arte y el artista se mueven entre el desamparo y lo inalterable, que permite el reconocimiento del hombre y sus infortunios. Nos damos cuenta que la imaginación superior define los perfiles de la conducta social, un elemento sustancial de los actos concretos. En cambio la imaginación comunitaria se centra en el credo popular, un factor de empatía, que resguarda su seguridad propia. Asegurándose del orden y fortaleciéndose de la idiosincrasia comunitaria. La imaginación como sustancia inagotable y sustancia psíquica, seguirá pergeñándose conforme su naturalidad sea cuestionada.

La imaginación puede o no superponerse sobre otra, no precisamente por la monumentalidad de los hechos materiales. La imaginación como tal es un recurso abstracto, intangible y subjetivo, cuya perceptibilidad puede ser compartida y manejable de un modo mucho más puro que un hecho materialmente ilusivo o tangencialmente sublime. Este punto de vista fue bastante cuestionado por los discursos Dada, tomados en práctica en propuestas como las de Marcel Duchamp y, reñidamente reimpuestas durante la década de los sesenta por artistas contemporáneos.

La imaginación no puede y no debe de estar sujeta a calificaciones sustantivas, morales, culturales o funcionales, porque este es un recurso elemental en el espíritu humano, que lo inscribe como ser independiente frente a la realidad. Una saludable imaginación debería de considerar su distancia frente a la fetidez de la moral. Es preciso que el creador contemporáneo entienda este punto a perfección y evitarse llevar por argumentos o discursos superfluos.

La superioridad no escatima la imaginación, solo las torpes disciplinas la categorizan y tipifican de acuerdo a los intereses coyunturales. No se puede reducir la imaginación a la vulgaridad apremiante de la psicológica, ya que su razón natural, trasciende la apreciación simplista de cualquier disciplina moral.

Las consecuencias de una imaginación han permitido a los hombres a replantear el sentido y la admisión de la vida. La imaginación puede llegar a comprimir o extrapolar la sedienta vocación de los espíritus procaces hasta el delirio. La imaginación se muestra como una prueba fascinante capaz de claudicar hasta a los seres más poderosos. Es imposible renunciar a la naturaleza tentativa de la imaginación, puesto que el hombre puede llegar a trascender a la felicidad absoluta con solo imaginar lo deseado.

Con la imaginación hasta la muerte adquiere un valor placentero. La imaginación se muestra como una apertura para ser feliz, que transforma y permite la exploración de nuevas dimensiones. La imaginación nos lleva a los territorios y senderos intransitados, donde podemos desplazarnos con total libertad.

“Con la imaginación puedo percibir el cortejo de las bacterias, oír el canto coral de los asteroides, las fricciones de las espesas masas que transitan por mis intestinos, expirar la fresca brisa femenina o convertirme en una planta,”.



No hay hecho humano que no haya sido imaginado. Mientras la imaginación mantenga su pureza subjetiva podríamos suponer que es mejor, en el sentido que esta sea sustancial para el hombre, esto significa replantear lo ya imaginado. Irónicamente esta concepción se muestra admisible a la práctica narcisista, que se muestra claramente en los programas político - culturales y en el arte hoy que se perfilan entre lo extremo. Acaso no será lógica la admisión de la imaginación narcisista como un hecho natural que se muestra independiente y adversa a cualquier orden.

La dimensión de la creatividad es superlativa y profundamente sorpresiva, no obstante el arte actual requiere de una forzada imaginación. No siempre es la correcta la imaginación espontánea. Imaginar sobre lo ya imaginado determina la categoría imaginativa. El arte de hacer un buen arte implica imaginar con mayor responsabilidad. Considero que en el arte así como en cualquier otro oficio, se debe de tomar muy en cuenta este mecanismo mental por razones éticas. El esfuerzo garantiza la trascendencia de la propuesta. Imaginar sobre lo ya imaginado significa tambien sobre valorar la apremiante particularidad de dicha imaginación.

Sin embargo puede la emoción colocar en suspenso la imaginación, a tal punto de desgastarla o enriquecerla provisoriamente. No obstante, la frescura de la naturaleza imaginativa deviene de una causa en particular, que lo suscribe como un hecho concreto, con características y particularidades propias, que solo el imaginador los puede reconocer.
La imaginación es un proceso activo que surge de una necesidad, no existe imaginación sin necesidad, los espíritus muertos no pueden imaginar. A mayor imaginación cualquier idea se sustenta mejor.

Existen cada vez cosas muy innovadoras, propuestas trastocadas, proyectos clonados, un collage de imaginaciones que sorprenden al imaginador más audaz. Se puede considerar como un hecho negativo imaginar sobre lo ya imaginado, al menos por situaciones éticas, no obstante las reglas del mercado y las decisiones vulgares determinan la toma de decisiones.

La práctica del robo de la imaginación es bastante vieja y las pruebas sobre el punto son muchas. Sin embargo el mundo virtual en la actualidad comparte una “soberanía virtual” con propuestas muy imaginadas, quizá no con el propósito directo de contribuir hacia otras imaginaciones, sino más bien de exponerse al mundo para ser atendidos y ser reconocidos en la probabilidad de los casos.

Una cosa es la imaginación y otra, la forma como se aborda la conducta imaginativa, pero ¿Puede una persona que esta sujeta a un orden imaginar con total independencia? Imagino que si, porque nadie es autosuficiente, además el hombre jamás estuvo fuera de su estado social, pese a los excesos de la individualidad extrema.

Imaginamos gracias a los estímulos internos y externos, pensar sobre este punto nos sitúa en blanco, que nos borra todo lo que queda de la memoria, nos pone derechos y nos sitúa en el tiempo y espacio concreto, en el autogobierno absoluto, en la auto estimulación. Nos pone ante el mundo y muestra nuestro conocimiento como único recurso de salvaguarda. En ese sentido la imaginación es personalizada como un recurso, acción pura que responde a un estimulo sea cual fuere su procedencia.

Si se es capaz de imaginar con total seguridad sobre la imaginación de los que imaginan, admito que son brillantes y dignos de poder. La imaginación integral es el elemento substancial de una mente superada. El modo de admisión, el soporte que perfila su estilo y razón superior.


LO QUE TODO ARTISTA DEBE CONOCER:
La imaginación en el artista es un halo natural desbordante, que difícilmente se desprende de la mente si esta no logra materializarse. La imaginación se encuentra sostenida por una fuerza inefable que lo impulsa a tal punto de cegarlo de otros intereses y necesidades vitales con tal que se vean plasmadas.

El inconmensurable placer comienza por la valoración que el artista deposita en la imaginación. No existe en el universo artista que no dude en cualificar su inagotable imaginación. El poder de la imaginación puede llegar a mitificar providencialmente la obra de arte, hasta imposibilitarla al autor de su imagen propia. La pervivencia imaginaria adula la concreta fisonomía de una imaginación materializada hasta borrar de la faz a su propio creador.

La imaginación así como la creatividad tiene un origen privativo, que responde a necesidades intrínsecas, que deben ser expulsados. El impulso imaginativo es práctico, multiforme y pluridimensional, que se muestra placentera y pasional, como un privilegio distintivo. El artista es victima de su imaginación, a tal punto que esta puede controlar su mente. Al no poder ser interpretados estas pueden terminar generar trastornos en el imaginador. La imaginación es una constante que se presenta en nuestra mente como una rebosante figura, mostrándose impávida y acosante, que puede surgir y desaparecer con rapidez o perdurar durante toda una vida. El alto grado de percepción se debe a la agudizada naturalidad de los sentidos que oxigenan la imaginación del imaginador, sin embargo, la diversidad de procesos imaginativos depende del estilo y el carácter de las personas.

El artista es capaz de retener en la memoria, el sentido de lo imaginado, puede congelar la imagen, las formas, los ritmos y los olores fidedignamente. Gracias a la acción interpretativa puede además controlar lo imaginado. En ese sentido el arte puro se manifiesta procaz, rebelde y sublime, pero jamás temeroso, torpe o absurdo.

La imaginación le brinda apertura libertaria al imaginador y esta jamás debe mostrarse reducido. No existe una obra de arte ingenuo o ridículo, salvo por aquellos que ostentan dicho valor por propios.

Si bien la imaginación es una manifestación natural, esta por naturaleza se muestra de forma gradual, de acuerdo a los factores y condiciones subjetivas, psíquicas o culturales. A mayor conocimiento mayor pulcritud de imaginación. Sin la imaginación, no habría intención e iniciativa de agrupar ideas artísticas. En este ejercicio el rockero no prejuzga, su desafío de encontrar o no belleza, la imaginación le impulsa en la creación de más ideas. Imaginar sobre lo ya imaginado, le da apertura a una infinidad de posibilidades creativas, no obstante a mayor imaginación, la necesidad de los recursos técnicos serán superiores.

“Tú que dispones de la virtud innata, oye esta profusa melodía y, déjate llevar por los continuos senderos de la imaginación”.

Cuando el mensaje se hace sonoro, el sentimiento es mas asimilable capaz de penetrar el subconsciente colectivo. Los sonidos que se ejecutan corresponden a imaginaciones diametralmente distintas; lo que hace el feeling es la ordenación de esas imágenes, para poder llegar al subconsciente colectivo. Es muy importante que la imaginación tenga una dirección; cuanto más alucinado y afiebrado la imaginación, su impacto será mejor. No obstante, existen alegorías y emociones extrañas, difíciles de mostrarse, que son didácticos para la educación humana; estados de ánimo que solo pueden manifestarse mediante el rito y el lenguaje corporal del artista.

El arte se muestra como una perviviente acumulación de imaginaciones que responde a la constitución de estructuras mentales. Sin embargo a lo largo de los treinta últimos años, la poca imaginación de las artes no ha logrado transgredir y conmover el espíritu social peruano, en lugar de adquirir cultura, la sociedad ha venido degenerándose.

Si consideramos que la imaginación profesional no ha llegado a superar la imaginación ambulatorio o informal, daría lo mismo insistir en que la imaginación moderna en nuestro medio no ha llegado a superar o sustituir la imaginación tradicional, en esas dos formas como se perfila la imaginación popular, ¿Quien lo representa y bajo que condiciones se sustenta?. Es evidente que entramos al territorio de la ambigüedad, el desamparo y la tentativa, entonces cabe la otra pregunta ¿Qué papel cumple el aparato del Estado en esta parafernalia?

A estas alturas del tiempo, el cambio será imposible si solo contamos con los mismos recursos imaginativos. Es preciso imaginar con mayor ímpetu a partir de nuestra realidad, para lograr la deseada transformación, no hay otro camino. Transgredir el espacio público con la misma violencia que ostenta la sociedad en el día a día.

Establecer a la imaginación como un recurso indispensable en la apertura para un cambio de conducta cultural en el Perú, será el primer reto reflexivo en todo aquel que intenta crear.




¿Para quien canto yo entonces?
Pequeñas Anécdotas Sobre la Vida Conyugal - Sui Generis.

sábado, 27 de marzo de 2010

jueves, 18 de marzo de 2010